La pérdida de audición puede estar relacionada con la limitación de movilidad física

La pérdida auditiva puede ser objeto de estudio dentro de las intervenciones dirigidas a retrasar el deterioro de la función física asociada con el envejecimiento

Investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg en Baltimore (EEUU) han llevado a cabo un estudio para averiguar la relación que puede existir entre la pérdida de audición y la limitación de movilidad física en personas de edad avanzada.

Los adultos mayores con pérdida auditiva tienden a una función física más deficiente, además de ofrecer menos resistencia al caminar y una disminución más rápida de la función física en comparación con los adultos mayores con audición normal.

De los resultados de este trabajo, publicado en ´JAMA´ se desprende que la discapacidad auditiva se asoció con mayores probabilidades de puntuaciones bajas de rendimiento físico (discapacidad grave versus audición normal).

Los hallazgos obtenidos sugieren que como la pérdida auditiva es una condición prevalente pero tratable, puede ser un objetivo para las intervenciones dirigidas a retrasar el deterioro de la función física asociada con el envejecimiento.

Con las mascarillas se oye peor

La mascarilla atenúa los sonidos por encima de los 2.000 Hertzios, disminuyendo entre 2 y 4 decibelios con la mascarilla quirúrgica y hasta 20 dB con pantallas.

Oímos peor con las mascarillas, pero su uso generalizado entre la población está revelando problemas de audición que no se detectaban antes de la pandemia. Las mascarillas ponen en evidencia pérdidas auditivas que antes de la COVID-19 pasaban desapercibidas a los pacientes, que no sentían la necesidad de acudir a consulta por esta causa.

Son muchos los pacientes de entre 50 y 60 años que acuden a la consulta porque han notado una pérdida de audición al no poder leer en los labios ni predecir conversaciones en las que antes se manejaban sin problemas. También está pasando con niños, que tienen más dificultad a la hora de entender a los profesores en el colegio porque llevan la mascarilla cuando explican.

¿Qué le pasa a mi oído en el avión?

Seguramente lo has sufrido alguna vez, pero no sabes cómo se llama. Es esa molesta presión que sentimos en el oído en situaciones de cambio de presión, como por ejemplo cuando despega o aterriza un avión.

El nombre de este fenómeno es barotraumatismo -también barotitis media o aerotitis media- y se define como la presión en el tímpano que ocurre cuando la presión del aire en el oído medio y la presión del aire en el ambiente están desequilibradas.

El barotraumatismo de oído también se puede producir cuando buceamos, en cámaras hiperbáricas de oxígeno o cuando se producen explosiones cercanas, como en una zona de guerra.

También se puede llegar a sufrir barotraumatismo cuanto estás en un ascensor en un edificio alto o mientras conduces por zonas montañosas.

Para comprender por qué se produce este fenómeno hay que saber que la presión del aire en el oído medio casi siempre es igual a la presión del aire fuera del cuerpo, por eso cuando se desequilibra causa molestias.

La trompa de eustasquio es una conexión entre el oído medio, la parte posterior de la nariz y la parte superior de la garganta. Cuando tragamos o bostezamos se abre la trompa de eustaquio y permite que el aire entre y salga del oído medio. Esto ayuda a igualar la presión en cualquiera de los lados del tímpano, por lo que esta es la mejor forma de afrontar el barotraumatismo.

En general, somos más propensos a sufrir un barotrauma si tenemos congestión nasal a raíz de alergias, resfriados o una infección de las vías respiratorias altas.

También el hecho de tener una trompa de Eustaquio pequeña, especialmente en bebés y niños pequeños, puede influir, La obstrucción de la trompa de eustaquio también puede ser congénita o estar causada por hinchazón en la garganta.

Vuelta al cole y al trabajo

Cómo empezar bien el nuevo curso y no morir en el intento. Las vacaciones de verano ya han terminado e irremediablemente comienza un nuevo curso escolar para los más pequeños y el laboral para nosotros; que venimos con las baterías cargadas, os deseamos un buen comienzo a todos, y bienvenid@s.

Cómo sacar el agua de tus oídos en la playa y piscina

Nos ha quedado claro que intentar meter los dedos o unos bastoncillos de algodón es una mala idea para intentar extraer el agua atrapada en nuestros oídos. El motivo, además de que podemos dañar la piel interna, es que lo único que conseguiremos será llevar a más profundidad el agua, haciéndose más difícil de sacar.

 En este caso, la mejor opción para drenar nuestros oídos de forma segura es recurrir a un sencillo ejercicio de vacío con nuestras manos. Para ello, inclina la cabeza del lado del oído que tiene el agua y apoya la palma de la mano sobre la oreja, ahuecándola y formando un sello hermético. Realiza así varios movimientos rápidos y suaves con la mano hasta que notes cómo cae el agua.

 Otra forma de intentar sacar el agua es dar suaves tirones al lóbulo de la oreja, hacia detrás y hacia abajo, porque puede mover el cartílago del canal auditivo y permitiendo la salida del agua. De hecho, es una práctica habitual en otorrinolaringología para examinar los oídos y la membrana timpánica, al abrirse el canal auditivo de forma sencilla.

 Cualquiera de estas dos opciones serán las más fáciles de acometer y las más cómodas, aunque podemos también recurrir a algo más de técnica, como podría ser utilizar un secador de pelo a baja potencia y en modo frío para ‘secar’ nuestros conductos auditivos, aunque el sonido generado por el aparato no es lo más recomendable para la salud auditiva.

Qué es la otitis externa u oído de nadador

El agua que nuestro oído retiene después de nadar crea un ambiente húmedo interno, propicio para el desarrollo y florecimiento de bacterias. Se produce así una infección en el conducto auditivo externo, que une el tímpano con la parte externa de la cabeza, y que puede ser aguda, cuando se produce de forma puntual, o cronificarse, aunque este caso es más excepcional.

La causa más frecuente de su aparición es una invasión bacteriana en la piel interior del conducto auditivo, una zona especialmente delicada y fina, donde la infección prolifera con facilidad, sobre todo si cometemos el error de utilizar bastoncillos de algodón o los propios dedos para intentar sacar el agua allí acumulada.

Evidentemente, cuanto más sucia y cargada de posibles bacterias esté un agua de baño (desde piscinas a playas, pasando por embalses, lagos o piscinas naturales), más susceptible serán nuestros oídos de enfermar, por lo que saber en qué tipo de agua nos sumergimos es una buena forma de prevenir la aparición de la otitis externa.

Además de esta entrada de agua, otras causas habituales del oído de nadador son rascarse el oído, tanto externa como internamente, ya que podemos levantar esa piel o añadir bacterias y patógenos que tengamos en nuestros dedos y uñas, o el simple hecho de tener algo atascado algo en los conductos auditivos. Por este motivo, a veces intentar limpiar el cerumen con hisopos de algodón o con objetos pequeños puede resultar perjudicial, al dañar esa fina piel que lo protege.

La sintomatología, la cual es motivo de acudir a una consulta médica, es la misma que la del resto de otitis habituales. Hablamos de secreciones, generalmente de colores amarillos o amarillentos; dolor de oído; pérdida temporal de la audición, y sensación de picazón en el oído, tanto externo como en el pabellón auditivo. Por fortuna, con un diagnóstico a tiempo, la otitis externa es subsanable con ciertos tratamientos médicos, siempre prescritos, como los antibióticos, los analgésicos y corticoesteroides en algunos casos.

Verano y agua en oídos



Nadie se escapa de que el agua de piscina o playa entre en sus oídos durante este verano. Un mal menor que, sin embargo, afecta con más frecuencia a los menores de edad y que se produce de forma inesperada.

Una mínima cantidad de agua, dejada sin control dentro de nuestro oído externo, puede desembocar en una otitis, una de las otitis más habituales del verano junto a la conjuntivitis o la gastroenteritis. Es lo que se denominada también otitis externa u oído del nadador, una patología común y generalmente leve, que afecta por igual a menores y adultos, como consecuencia del agua que se retiene en nuestros canales auditivos.

El nombre, como podemos imaginar, deriva de ser una afección común en nadadores, del mismo modo que conocemos otras patologías ligadas al deporte como el codo de tenista o el codo de golfista. Lógicamente, no hace falta ser profesional de ninguno de estos para que lo padezcamos, y menos aún el oído de nadador, que aparece con facilidad en verano.

El sonido del silencio

El silencio es la ausencia total del sonido. También significa abstención de hablar, en el ámbito de la comunicación humana. … El silencio ayuda en pausas reflexivas que sirven para tener más claridad de los actos. El silencio es igual de importante que el sonido, porque sin sonido no se podrían hacer silencios.

Sonido sin pilas

EL nuevo sonido, ha sido cuidadosamente diseñado por dentro y por fuera para ofrecerle una experiencia auditiva que mejora la vida vaya donde vaya. Con conectividad Bluetooth, una fácil personalización, optimización automática del sonido y batería recargable de ion litio, continuamos con nuestro legado de innovación en el diseño

OÍDO Y EQUILIBRIO


La función que comúnmente se asocia al oído entrañen problemas que guarden relación: falta de audición y acúfenos, por ejemplo. Pero también hay otros el vértigo y los trastornos del equilibrio. Ello se debe a que en el término oído se engloban diferentes órganos sensoriales: uno, el de la audición, y otro, el que participa en la función del equilibrio. Ambos están juntos y por lo tanto, cuentan con las mismas posibilidades de contraer una enfermedad. En cierto modo, ambos órganos son prolongaciones del cerebro, con propósito informativo en relación con el medio o hacia él.